martes, 28 de octubre de 2014


Pole dance también conocido como barra americana, en Perú y en México como baile del tubo es una forma de baile y gimnasia. Cuyos orígenes se remontan a la Inglaterra de los años 80. Se trata de un baile sensual utilizando como elemento un poste o caño vertical sobre el cual el bailarín realiza su actuación. Este término, es comúnmente más asociado al ámbito de los strip clubs, aunque recientemente, también se utiliza el pole dance artístico en los cabarets y circos en espectáculos acrobáticos que no emplean el erotismo como herramienta visual.

El pole dance, requiere de cierta fuerza y resistencia para trabajar sobre él. En los strip clubs, este baile se realiza de forma no tan gimnástica, sino más bien acompañado de un striptease. El bailarín debe sostener el poste con una o ambas manos para poder realizar los movimientos atléticos que incluyen: ascensos, giros e inversión corporal. La parte superior del cuerpo, así como fortalecer los abdominales y el núcleo principal de la fuerza son importantes para el dominio del pole dance, el cual lleva tiempo para desarrollarse.


El pole dance es considerado en la actualidad como una forma reconocida de ejercicio y puede ser utilizado como una gimnasia aeróbica y anaeróbica en sesiones de ejercicios. Reconocidas escuelas de gimnasia están agregando este baile como parte de su repertorio elevando así su popularidad. También es catalogado por algunos como un arte escénico. Realizar esta práctica, incluye movimientos que implican una gran cantidad de fuerza y habilidad.

lunes, 20 de octubre de 2014

En 1872, cuando Julio Verne escribió su conocido libro “La vuelta al mundo en 80 días”, los medios de transporte existentes se limitaban a trenes, buques, trineos y hasta elefantes, pero hoy, en 2013, nos movemos entre continentes con aviones. Dar la vuelta al mundo, saliendo desde Bogotá, pasando por Lima, Sydney, Singapur, Bangkok, Hong Kong, Paris, Barcelona, Nueva York, Los Ángeles y de vuelta a Bogotá, solo contando las horas de vuelo -sin escalas, toma alrededor de 71 horas y 15 minutos, es decir, casi 3 días. Incluso sería menos si omitimos lugares como Bangkok, Barcelona y Los Angeles.

Sin embargo, como yo no he apostado una millonaria suma para cruzar el charco a toda prisa, como sí lo hizo Phileas Fogg, he organizado este viaje en 85 días, parando en cada una de las ciudades antes mencionadas, más pequeñas ramificaciones como de Barcelona a Roma, o de Bangkok a Siem Riep.

En 85 días experimentaré el cambio de culturas, climas, comidas, idiomas, personas, ideas, paisajes, monedas, precios, razas, creencias y hasta olores y colores. Pisaré el suelo fértil de 4 de los 5 continentes, conectándome con otros viajeros, emprendedores, startups, incubadoras y otras víctimas de la pasión por la tecnología, llevando a Quietly como mi bandera y el motivo principal de este largo viaje.

El reto no sólo es terminar el periplo con energía restante para los otros 9 meses del año, sino organizar cada reunión, hotel, paseo, fiesta, amigos, y un largo etcétera, para aprovechar cada segundo de las 2,040 horas que estaré al ruedo.

Como colombiana, planear y ejecutar este viaje, requirió más que contactar a los amigos regados por ahí para pedir sugerencias u hospedaje. Por cada suelo extranjero que será pisado, hay una visa esperando a ser tramitada. En el siguiente post escribiré cómo cambió la rutina del viaje por esta razón y el tiempo que tomó hacer todos los trámites, pero como dice la canción ‘La Vuelta Al Mundo’ de Calle 13: “Soy las ganas de vivir, las ganas de cruzar, las ganas de conocer lo que hay después del mar”.